Lo que no podemos cambiar

Lo que no podemos cambiar
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Desde que tengo uso de razón creí que tenía un don especial.  Algo así como  que detectaba fácilmente a las personas con problemas serios emocionales, las mentiras y la sensación de que era indestructible moralmente hablando.

Durante años me aferré tanto a la idea que terminé siéndolo, terminé siendo una persona hábil para detectar a un mentiroso, a un depresivo con su fachada profesional y soporté algunas injusticias para probar que mi mente era tan fuerte que la maldad de otros no me afectaría.  En muchos años pensé que mis sueños hacían parte de lo que sucedería en mi futuro.  Algunos coincidían, duré 261 días escribiendo en las mañanas mis sueños y poco a poco fui forjando un destino.  Algunos sueños eran tan “tocables” que a hoy siento que es parte de mi realidad; entonces me doy golpes de pecho porque quisiera de alguna manera modificar el destino que supuestamente está escrito; y es así como he dado la espalda a mis creencias más incultas para forjar mi propio futuro.

Es como cuando te forman en un camino recto y de repente le modificas con curvas y pendientes, entonces ahí te das cuenta que vives otras cosas que no soñaste y que de seguro mereces más felicidad de la que aspiraste. Leer Más