El poder de la estima propia

¿Estuviste en algún momento de tu vida en dónde parecía que todos estuvieran en tu contra?

La familia, la religión y algunas instituciones nos han hecho creer lo que es pecado, lo que está bien, lo que está mal, lo que es injusto o no.

Estamos inmersos en un montón de prejuicios y creencias que decidimos llamar principios morales y normas de convivencia para nuestra conveniencia.

Sucede que entre tantos temperamentos y creencias a las personas nos cuesta ponernos de acuerdo para trabajar por el concepto de bien común. Diferentes tipos de comunidades en hipótesis dicen trabajar en pro de lo que es mejor para su grupo y en general para la ciudadanía.

Estos principios morales se enseñan en casa, en el hogar, con mamás, papás, hermanos y todos aquellos lazos en su mayoría de sangre. Aquí es donde toman al niño y lo moldean de acuerdo a la convicción que tiene cada persona adulta responsable.

Desafortunamente el comportamiento humano en general está lleno de actitudes y aptitudes que desvirtúan lo que en la actual generación se llama “ideales de convivencia”; traumas y violencia doméstica hacen parte de la formación de muchos niños en todo el planeta. Solo aquellas personas que han tenido acceso a un poco de educación con cordura y acceso a un poco más de conocimiento logran salvarse del flagelo del maltrato y de los traumas familiares heredados de generación en generación.

El uso de la razón; educar al cerebro para que no entre en ciclos depresivos luego de sufrir traumas en la infancia es parte de la solución para que futuros adultos tomen mejores decisiones en sus vidas.

En literatura es fácil escribir sobre el uso de la razón, la coherencia, la lógica de un comportamiento proactivo y productivo para sobrellevar las cargas del día día. En la práctica, la mente de cada ser humano puede llegar a ser un caos y a una habitación de pánico, en donde se juntan recuerdos, tristezas, comportamientos repetitivos e intranquilidades.

Entre tantos factores que pueden afectar a un menor de edad, además de su genética, su fisiología en sí, el comportamiento de sus padres, la injusticia, sed de poder de otras personas con mentes en desorden, se forman las mentes de nuestras futuras generaciones.

Generaciones llenas de múltiples distracciones y necesidades inventadas para satisfacer el ego y para llenar nuestros vacíos.

Así cada quién va formando su propia estima y va entendiendo, claro está, los que lo logran entender, cómo ser felices en medio de un mundo donde el oportunista siempre cree que gana, el triste entra en depresión y el que cree tener el poder se satisface.

Pertenecer a una familia donde la dignidad del niño, del recién nacido se respeta por encima de cualquier tensa situación que pueda afectar al grupo, sería ese elemento para empezar a formar una mente tranquila, un ser humano que se sienta respetado y amado.

Más allá de tener hijos por opción o planeación, es interesante observar la madurez emocional con la que cada madre y padre decide aportar su conocimiento y su amor para formar a un menor seguro de si mismo, protegido, respetado, que llegue al mundo para aportar soluciones y a disfrutar de su cuerpo en una INTEGRIDAD TOTAL.

Ahorrar es posible

ahorrar si es posible

¿Que ha pasado con el ahorro personal o familiar?

Cada día escuchamos a compañeros, amigos y conocidos decir que no se puede ahorrar porque el salario no alcanza para nada, que al momento de recibir la quincena se debe el doble o más.

Y siguen pasando días, semanas, meses, años y nunca logramos el objetivo de ahorrar y cuando queremos comprar un electrodoméstico o irnos de viaje preferimos hacer uso de la tarjeta de crédito porque es el “salvavidas que está a la mano” y no nos cuesta mucho esfuerzo deslizarla, sin darnos cuenta que al cabo del tiempo el electrodoméstico se hará obsoleto o llegaran unas nuevas vacaciones y aún no hemos terminado de pagar las cuotas de la tarjeta de crédito.

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